Gestion del Conocimiento

Gestion del Conocimiento

sábado, 16 de julio de 2016

Gestión del Conocimiento




• Origen de la Gestión del conocimiento. 

En los últimos años, en el ámbito de la llamada economía del conocimiento, la gestión del conocimiento se ha convertido en uno de los principales temas de investigación y, en el paradigma de gestión por excelencia, en el campo de la organización y gestión de instituciones empresariales. Todas las organizaciones saludables generan y usan conocimiento. A medida que las organizaciones interactúan con sus entornos, absorben información, la convierten en conocimiento y llevan a cabo acciones sobre la base de la combinación de ese conocimiento y de sus experiencias, valores y normas internas. Sienten y responden. Sin conocimiento, una organización no se podría organizar a sí misma[…]. (Davenport y Prusak, 2001: 61) Entramos ahora en un tercer periodo de cambios: el giro desde la organización basada en la autoridad y el control, la organización dividida en departamentos y divisiones, hasta la organización basada en la información, la organización de los especialistas del conocimiento. (Druker, 2003: 21)


·   • Concepto de Gestión del conocimiento.

Una rápida revisión de las definiciones dadas acerca de la «gestión del conocimiento» pone en evidencia un cierto caos conceptual, atribuible, entre otras causas, a la relativa juventud de la disciplina, que conlleva la ausencia de un cuerpo doctrinal sólido y estructurado, y a la diversidad de disciplinas de origen de los autores que abordan la temática. Tras un detenido análisis de las definiciones y las características propias de la creación y gestión del conocimiento, se puede considerar que consiste en un conjunto de procesos sistemáticos (identificación y captación del capital intelectual; tratamiento, desarrollo y compartimiento del conocimiento; y su utilización) orientados al desarrollo organizacional y/o personal y, consecuentemente, a la generación de una ventaja competitiva para la organización y/o el individuo.

Durán (2002) define la gestión del conocimiento como "el paradigma de gestión que pone en funcionamiento los procedimientos necesarios para:
·                     Conseguir una cultura organizativa lo más comúnmente aceptada posible, en la cual el valor preponderante para los miembros sea el aprendizaje colectivo, resultado de: identificar, generar, compartir, almacenar y aplicar conocimiento.
·                     Facilitar este aprendizaje colectivo mediante el diseño y la implantación de sistemas de acción que cuenten con la tecnología necesaria; en ocasiones tendrá que ser telemática y en otras presencial"

En este sentido, la gestión del conocimiento es considerada como un elemento sumamente esencial dentro de las organizaciones, pues contribuye no solo con el desarrollo y éxito de la misma sino a su vez con su calidad y sostenibilidad en el tiempo.

·  Información y conocimiento.

Martinez (2010), define a  La información como una serie de datos que se pueden tener al alcance de manera rápida, los cuales pueden ser fácilmente analizados y comprendidos. Sus características básicas son las siguientes: 
- Son de naturaleza intelectual, inmaterial, aunque se registra y presenta en soportes físicos.
- Es abundante y está a nuestro alcance en múltiples dispositivos
- No es escasa, cada vez es más abundante, hasta se puede considerar que es ilimitada.
- Puede ser compartida sin disminuir su utilidad para ninguna de las personas que la utilizan.
- Se enriquece con el intercambio de ideas entre sus usuarios.
- La información no exige un uso excluyente, la pueden utilizar varias personas a la vez, salvo cuando su valor está precisamente en la privacidad y exclusividad.
- No se destruye con el uso.
- A veces tiene una vigencia corta, sufre la obsolescencia con el paso del tiempo.

Por su parte,  el conocimiento es lo que nos permite tomar decisiones y actuar (habilidades, actitudes, valores, conocimientos técnicos…). Su materia prima es la información, pero ésta no permite actuar hasta que se convierte en conocimiento. El conocimiento es una información dirigida a la realización de una actividad, a solucionar un problema, es un "saber hacer". Entre sus características están las siguientes:

- El conocimiento no es un objeto, es intangible, invisible... a veces hasta inocnsciente. El conocimiento no es un objeto, es una estructura neuronal .  No se puede transmitir como un objeto de una persona a otra (se puede memorizar información, pero no conocimiento); solo se adquiere cuando "se aprende haciendo" una determinada actividad, generando las correspondientes estructuras neuronales.

-Es una estructura neuronal generada tras largos procesos de aprendizaje. No se puede transferir, solamente lo pueden adquirir las personas cuando "aprenden". El conocimiento siempre es aprendido.

- El conocimiento siempre es una elaboración personal, fruto de las asociaciones que el cerebro es capaz de hacer a partir de su experiencia,  de la información que ya se tiene, y de la que se ha seleccionado y analizado.

La naturaleza del conocimiento se puede ver desde dos perspectivas: Perspectiva objetivista, la cual se considera la realidad externa como algo objetivo, independiente a la personas y que puede llegar a ser conocido como tal y ser transmitido como un objeto y la  Perspectiva subjetivista, que considera el conocimiento que tenemos de las cosas como una construcción subjetiva; no existe fuera de la mente humana, es construido por cada persona a partir de la información que capta.

Fuentes:

-DAVENPORT, T. H.; DE LONG, D. W.; BEERS, M. C. (1997). «Building successful knowledge management projects». Center for Business Innovation. Worker Paper [en línea]. Ernst & Young LLP. [Consulta: 18/11/05]

-DAVENPORT, T.; PRUSAK, L. (1998). Working knowledge: How organizations manage what they know. Boston: Harvard Business School Press. — (2001). Conocimiento en Acción. Cómo las organizaciones manejan lo que saben. Buenos Aires: Pearson Education.


-MARTÍNEZ ALDANONDO, Javier (2010) "Lo siento, el conocimiento no se puede transferir". En Catenaria <http.//www.catenaria.cl/news.php>

viernes, 15 de julio de 2016

Diferencias fundamentales entre información y conocimiento.


Existe una estrecha relación entre información y conocimiento. Sin embargo, son términos que poseen características muy particulares uno del otro.  La información es la base del conocimiento, pero este último a su vez es fuente de información. No toda información se convierte automáticamente en conocimiento. Es necesario todo un proceso de análisis para identificar aquellos componentes que realmente nos pueden servir para esclarecer los interrogantes surgidos dentro de determinada área del saber. Es decir, el conocimiento requiere de cierto grado de razonamiento y enjuiciamiento que organiza la información mediante su comparación y clasificación. Para ello es necesario un ejercicio interactivo sujeto-objeto del conocimiento, en el cual se debe asumir una posición crítica y creativa, con el propósito no solo de apropiarnos de la información disponible, sino, además, y sobre esta base, generar nuevo conocimiento. 

En base a lo anterior , se resumen las diferencias fundamentales entre información y conocimiento en el siguiente cuadro elaborado por los autores:


LA INFORMACIÒN
EL CONOCIMIENTO
Son datos
Son habilidades, actitudes, valores, saberes técnicos
Es el saber
Es el saber hacer
Lleva al sujeto a la creencia
Lleva al sujeto a la sabiduría
Es de naturaleza intelectual, inmaterial, aunque se registra y presenta en soportes físicos
Es intangible, invisible.
Se adquiere de forma rápida
Se obtiene con el estudio y la experiencia de la vida.
Proviene de factores externos
Proviene de nuestro cerebro, basados en la interpretación de la información que se recibe.

Fuente: Garcia y Garcia (2016)

Finalmente, quisiéramos dar un ejemplo vivencial sobre la diferencia que existe entre estos dos elementos como lo son la información y el conocimiento. Supongamos que están dos personas frente a un automóvil, uno es un conductor profesional y el otro jamás ha manejado un automóvil. Se les da un manual a ambos con información sobre cómo manejar un automóvil, para que posteriormente lo pongan en práctica, el conductor profesional ya tiene un conocimiento construido en su mente con toda la información organizada, interrelacionada e interpretada para conducir un auto, razón por la cual lo hará sin ningún problema, el segundo hombre, a pesar de que tiene la información en el manual, no es capaz de manejarlo, ya que en su mente no ha construido el conocimiento necesario para hacerlo,  es decir tiene la información, pero no la ha interpretado en su mente. Esa es la diferencia entre tener el conocimiento  y tener la información. 

jueves, 14 de julio de 2016

El capital intangible



No cabe duda que en los últimos años, el pertenecer a la Era o Sociedad del Conocimiento, se han producido profundos e importantes cambios en todos los ámbitos sociales. Uno de los ámbitos que se ha visto más afectado o marcado por esta tendencia cognitiva ha sido el económico. Hoy día el mundo de los negocios ha estado signado por el conocimiento o, lo que es lo mismo, por aquellos elementos de naturaleza inmaterial que tienen profunda incidencia en las ventajas competitivas que pueda poseer determinada empresa. Por consiguiente, las empresas del siglo XXI que deseen obtener éxito y ventajas competitivas, deben gestionar y desarrollar el Control Intelectual o el capital intangible dentro de las mismas para lograr conseguir sus objetivos.
El capital intangible esta relacionado con lo que es el capital intelectual. Son muchas las definiciones que se han dado de Capital Intelectual desde la década de los 90 cuando comenzaron a desarrollarse teorías en relación con la administración y medición de los conocimientos dentro de las empresas. Mc Donald, citado por Stewart (1998), la define como “el conocimiento existente en una organización que se puede usar para crear una ventaja diferencial” (p.111), sin embargo, esta definición indica lo que hace el Capital Intelectual y no lo que es. Por su parte Klein y Prusak, citados por el mismo Stewart (ob. cit.), sí presentan una definición que constituye un punto de partida para delimitar el importante activo objeto de estudio, al señalar lo siguiente: “material intelectual que ha sido formalizado, aprehendido y potenciado para producir un bien de mayor valor”.

En este sentido, es importante reflexionar sobre este punto, pues hoy dia las organizaciones que desean alcanzar su excelencia, deben emplear estrategias para mejorar el capital intelectual de sus trabajadores mediante la formación y capacitación permanente, a fin de contar con un personal altamente capacitado y apto para adaptarse a las innovaciones tecnologías que constantemente surgen en esta sociedad tan compleja.

FUENTES 

- Stewart, T. (1998). La nueva riqueza de las organizaciones: el capital intelectual. Buenos Aires: Granica.

miércoles, 13 de julio de 2016

El valor del Conocimiento



Existe un consenso generalizado acerca de la importancia del conocimiento a lo largo de la historia de la humanidad, pero nunca como en los últimos años. Incluso, varios especialistas caracterizan a nuestra época, a partir de la revolución de las tecnologías de la información y la comunicación, como “Sociedad del conocimiento”. (A.David y D. Foray) (M.Castells)

Al margen del lugar que hoy ocupa el saber como motor del desarrollo, lo que todas la civilizaciones han sabido es que el conocimiento es poder, ya que el conocimiento da control sobre los demás –incluso siendo más poderoso que la fuerza bruta-. Siguiendo este argumento, podríamos estilizar dos modos extremos de ejercer el control sobre el conocimiento (el poder). El primero basado en la concepción de que el saber quede concentrado en unos pocos, los que a partir de su ilustración guiarán al resto, base de la “aristocracia”. Según como se ejerza esta figura, el mismo puede variar entre el modelo ideal de una clase ilustrada en una democracia griega (el gobierno como carga pública elegida por sorteo entre los “ciudadanos” –aquellos que detentan la formación y el conocimiento para ejercer el poder-) hasta la idea del poder concentrado en uno solo, como fuente de todo conocimiento y saber –la monarquía absoluta con fuerte raigambre en las religiones monoteístas (en particular la católica)-, pasando por el consejo de ancianos, druidas o sumos sacerdotes. En esta tradición, el pueblo –carente del conocimiento y el acceso al mismo- no gobierna, ni delibera, sino que es guiado por los “ilustrados”.

En el otro extremo, podemos visualizar la idea de la igualdad, como reacción a la opresión generada por los que “saben”. Es decir, todos somos iguales y tenemos igualdad de derechos para elegir y decidir. El poder no debe estar concentrado –ni en uno, ni en unos pocos- y todos podemos/debemos formar parte del “demos”. La democracia debe ser para todos, y no unos pocos.

Idealmente, es comprensible apoyar la idea de que nadie puede tener más derechos que otro, y que todos debemos tener la posibilidad de acceder a las mismas oportunidades. Sin embargo, y lamentablemente, eso no garantiza que todos tengamos el mismo conocimiento. Es decir, y separando por un momento la noción de conocimiento y poder, el saber no se distribuye igualitariamente. No se puede, ni es deseable. El saber demanda de profundidad, de ahondar en un campo, de elegir una temática, lo que obliga a desconocer las otras. Por más que hoy las nuevas tecnologías nos den acceso casi instantáneo y libre a infinita información, eso no significa que tengamos la posibilidad de saber sobre todo.

Si bien todos podemos realizar todas las tareas –con mayor o menor esfuerzo-, dada la condición de escasez del tiempo en el transcurso de una vida, es recomendable dividir la asignación de las mismas, lo que viene acompañado de un aprendizaje y acumulación de saber sobre cierta disciplina (no en vano, la Nona era la que mejor cocinaba y amasaba).

La economía así lo reconoce desde sus orígenes (tanto Adam Smith lo señalaba muy bien en La riqueza de las naciones a nivel de individuos y fábricas, como David Ricardo lo enfatizaba para el comercio internacional entre naciones).

Y esa división de tareas/saberes lleva a la especialización y, por ende, si bien todos debemos tener derecho a hacer valer nuestra opinión (es decir, no dejarnos gobernar por unos pocos “ilustrados”), también es cierto que hay quienes saben más que el resto sobre ciertas cuestiones y debieran ser escuchados como tales, al menos para poder tomar nuestra decisión con mayor información

Por momentos pareciera que nuestra sociedad se olvida del valor del conocimiento –y me refiero a la realidad más allá de lo discursivo– ya que da lo mismo lo que opina un comentarista de fútbol, un experto, o un actor, sobre cualquier tema. Es tan válido el saber acumulado en años de medicina que señalan la importancia de la vacunación, como ciertas modas de turno que llevan a tomar decisiones individuales en contrario (artículo en la Nación); da lo mismo la fotografía de un aficionado que la de un profesional (bancos de imagenes), importa lo mismo la opinión de un economista que la del carnicero (Samid en la tele).

Sin dudas, gran parte del problema deriva de la propia revolución que significaron las TIC, donde junto al tener tanta información al alcance de la mano, también surgieron más posibilidades tecnológicas para expresarse; al extender el Agora, también se expandió el caos y la confusión.

Quizás, justamente por ello, no esté de más recordar que el conocimiento tiene un valor –no sólo económico- y escuchar con más atención a los que saben, respetar su saber en el campo en el que se especializaron, y aprovechar mejor las ventajas que derivan de la vieja y buena división del trabajo, no sin ello soslayar el valor de la voz individual.

FUENTE

-https://alquimiaseconomicas.com/2014/09/09/el-valor-del-conocimiento/Consultado: 14/07/2016

martes, 12 de julio de 2016

LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO: UNA VISIÓN INTERDISCIPLINAR E INTRAGENERACIONAL

Durante la historia de la humanidad, un aspecto fundamental que ha propiciado su progreso y que diferencia a nuestra especie de otras, es la capacidad de generar y adquirir conocimiento, mediante un proceso en el que ejercitamos nuestra facultad intelectual para conocer nuestra realidad.
Actualmente el conocimiento sigue siendo un factor fundamental para propiciar altos niveles de bienestar y desarrollo; tan así es, que en los países con mejores condiciones de vida se considera al conocimiento como su producto más valioso. Esta situación ha transformado la sociedad contemporánea, una sociedad del conocimiento comprometida con generar transformaciones productivas que contribuyan con el desarrollo, beneficio y productividad de las organizaciones mediante la articulación de elementos como la interdisciplinariedad y la complementariedad.  En este sentido, la interdisciplinariedad, según Gusdorfl (1970) se desprende del hecho de incorporar los resultados de varias disciplinas, a partir de esquemas conceptuales de análisis.
El fenómeno interdisciplinario tiene un doble origen: uno interno, que tiene por característica esencial el replanteamiento general del sistema de las ciencias, acompañado de su progreso y su organización y otro  externo, caracterizado por la movilización cada vez más extensa del saber, y la multiplicidad creciente de especialistas. En la interdisciplinariedad interviene elementos esenciales como lo son los activos intangibles. Autores como Martínez, Peñalver y Salamanca (2005) afirman  que los activos intangibles emergen con fuerza, convirtiéndose en un objetivo estratégico para las organizaciones la creación de conocimiento organizativo, es así como el conocimiento se transforma en un aprendizaje continuo que es vital para el funcionamiento sostenible de las organizaciones, ya que el mismo permite la  "generación o creación de valor" para los propietarios, los clientes y los empleados.

Por ello, el capital intelectual surge como la capacidad para transformar el conocimiento en recursos de gran riqueza tanto para las empresas como para los países (Bradley, 1997). La unificación de todo el conocimiento con el fin último de crear valor, y por tanto convertirlo en Capital financiero, conlleva a diseñar un sistema de Gestión del conocimiento que recoja los mecanismos que la organización tiene que poner en marcha para hacer factible que el modelo dinámico de Capital intelectual actúe y genere valor individual (capital humano) y colectivo (capital estructural y capital relacional).

FUENTES
Bradley, K (1997). Intellectual Capital and the New Walth of nation. Busines Strategy Reveiw.Vol 8. No. 1 p,p 53-62

Gusdorf. (1970). Interdisciplinarieda, pá9.26.

Martínez, F.; Peñalver, A. y Salamanca, J. (2005). Gestión estratégica del conocimiento. Reunión técnica internacional sobre gestión del conocimiento. Distrito Federal, México.


Ossa, J(2007). Interdisciplinariedad y universidad. Facultad de Educación- Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia. 

lunes, 11 de julio de 2016

De la Sociedad de la Información a la del Conocimiento.

 


En la actualidad vivimos en un mundo cada vez más globalizado, interconectado, donde la información ya no solo está en las bibliotecas ni en las revistas de interés. Hoy día la mayor parte de la población puede acceder a información de cualquier índole, trivial o de alta complejidad, desde un computador o dispositivos móviles, como los smartphones o tablets. Por esto podemos decir que estamos frente a la Sociedad de la Información, sin embargo, a medida en que esta disponibilidad de información contribuye al crecimiento del conocimiento general de la sociedad y modifica en muchos sentidos la forma en que desarrollan muchas actividades, podemos decir que estamos en presencia de una Sociedad del Conocimiento.



Es evidente que el objetivo de convertirnos en una Sociedad del Conocimiento es algo positivo. Una Sociedad en la que, gracias a las Tecnologías de Información y Comunicación la información se transforma en un activo valioso que posibilita el desarrollo económico, social, cultural y político de la Sociedad. 

Abdul Waheed Khan (2003), subdirector general de la UNESCO para la comunicación y la información, escribió:

La sociedad de la información es la piedra angular de las sociedades del conocimiento. El concepto de “Sociedad de la información”, a mi parecer, está relacionado con la idea de la “innovación tecnológica”, mientras que el concepto de “Sociedades del conocimiento” incluye una dimensión de transformación social, cultural, económica, política e institucional, así como una perspectiva más pluralista y desarrolladora. El concepto de “Sociedades del conocimiento” es preferible al de la “Sociedad de la información” ya que expresa mejor la complejidad y el dinamismo de los cambios que se están dando. […] El conocimiento en cuestión no sólo es importante para el crecimiento económico, sino también para empoderar y desarrollar todos los sectores de la sociedad.





FUENTES

- UNESCO (2003). "Towards Knowledge Societies. An Interview with Abdul Waheed Khan", julio. http://portal.unesco.org/ci/en/ev.p...



domingo, 10 de julio de 2016

Modelos de gestión del conocimiento



Son diversos los modelos de gestión del conocimiento que se abordan. A continuación se presentan una serie de ellos:

Modelo de proceso de creación del conocimiento (Nonaka y Takeuchi, 1995) 

Este modelo distingue dos tipos distintos de conocimiento como son el tácito y codificado, Nonaka y Nishiguchi (2001: 14); es el movimiento y el transporte de información entre el uno y otro lo que explica la generación de conocimiento. El conocimiento tácito es aquel que físicamente no es palpable, sino que es interno y propiedad de cada persona en particular y el conocimiento explícito es aquel que se puede expresar o representar mediante símbolos físicamente almacenables y transmisibles. El mecanismo dinámico y constante de relación existente entre el conocimiento tácito y el conocimiento explícito se constituye como base del modelo. Este modelo da a conocer los procesos de conversión del conocimiento: De tácito a tácito (proceso de socialización). Los individuos adquieren nuevos conocimientos directamente de otros, a partir de compartir experiencias, el aprendizaje de nuevas habilidades mediante la capacitación por medio de la observación, la imitación y la práctica. De tácito a explícito (proceso de exteriorización). El conocimiento se articula de manera tangible por medio del diálogo, mediante el uso de metáforas, analogías o modelos. Es la actividad esencial en la creación de conocimiento y se ve con mayor frecuencia en la creación de nuevos productos. De explícito a explícito que es un proceso de combinación. Se combinan diferentes formas de conocimiento explícito mediante documentos o bases de datos (fuentes). Los individuos intercambian y combinan su conocimiento explícito mediante conversaciones telefónicas, reuniones, etc.

De explícito a tácito (proceso de interiorización). Los individuos interiorizan el conocimiento de los documentos en su propia experiencia. Es la interiorización de las experiencias obtenidas por medio de los otros modos de creación de conocimiento dentro de las bases de conocimiento tácito de los individuos en la forma de modelos mentales compartidos o prácticas de trabajo.


Modelo de Knowledge Management Assessment Tool (Arthur Andersen y APQC, 1999) 

Es un instrumento de evaluación y diagnóstico. El modelo propone cuatro facilitadores: liderazgo, cultura, tecnología y medición, los cuales favorecen el proceso de administrar el conocimiento organizacional. 


Modelo Skandia Navigator (Leif and Malone, 1997) 

Este modelo no está estructurado en tipos de capital sino que se compone de cinco áreas de enfoques. Proporciona un equilibrio entre: el pasado (enfoque financiero); el presente (enfoque de cliente -mide un tipo distinto de capital intelectual), el enfoque humano -en el centro, la primera mitad del modelo de capital intelectual- y el enfoque de proceso - mide una gran parte del capital estructural-; así como el futuro - enfoque de innovación y desarrollo -la otra parte del capital estructural.


Modelo Canadian Imperial Bank (Hubert Saint-Onge, 1996) 

Este singular modelo estudia la relación entre el capital intelectual y su medición, así como el aprendizaje organizacional. El capital del conocimiento está compuesto por un sistema holístico de tres elementos: capital humano, capital estructural y capital clientes. 


FUENTES

- http://www.bvs.sld.cu/revistas/aci/vol13_6_05/aci060605.htm /Consultado 13/07/2016