Durante la
historia de la humanidad, un aspecto fundamental que ha propiciado su progreso
y que diferencia a nuestra especie de otras, es la capacidad de generar y
adquirir conocimiento, mediante un proceso en el que ejercitamos nuestra
facultad intelectual para conocer nuestra realidad.
Actualmente el
conocimiento sigue siendo un factor fundamental para propiciar altos niveles de
bienestar y desarrollo; tan así es, que en los países con mejores condiciones
de vida se considera al conocimiento como su producto más valioso. Esta
situación ha transformado la sociedad contemporánea, una sociedad del
conocimiento comprometida con generar transformaciones productivas que
contribuyan con el desarrollo, beneficio y productividad de las organizaciones
mediante la articulación de elementos como la interdisciplinariedad y la
complementariedad. En este sentido, la interdisciplinariedad, según Gusdorfl (1970)
se desprende del hecho de incorporar los resultados de varias disciplinas, a
partir de esquemas conceptuales de análisis.
El fenómeno interdisciplinario tiene
un doble origen: uno interno, que tiene por característica esencial el
replanteamiento general del sistema de las ciencias, acompañado de su progreso
y su organización y otro externo, caracterizado por la movilización cada
vez más extensa del saber, y la multiplicidad creciente de especialistas. En la
interdisciplinariedad interviene elementos esenciales como lo son los activos
intangibles. Autores como Martínez, Peñalver y Salamanca (2005) afirman
que los activos intangibles emergen con fuerza, convirtiéndose en un
objetivo estratégico para las organizaciones la creación de conocimiento
organizativo, es así como el conocimiento se transforma en un aprendizaje
continuo que es vital para el funcionamiento sostenible de las organizaciones,
ya que el mismo permite la "generación o creación de valor"
para los propietarios, los clientes y los empleados.
Por ello, el capital intelectual
surge como la capacidad para transformar el conocimiento en recursos de gran riqueza
tanto para las empresas como para los países (Bradley, 1997). La unificación de
todo el conocimiento con el fin último de crear valor, y por tanto convertirlo
en Capital financiero, conlleva a diseñar un sistema de Gestión del
conocimiento que recoja los mecanismos que la organización tiene que poner en
marcha para hacer factible que el modelo dinámico de Capital intelectual actúe
y genere valor individual (capital humano) y colectivo (capital estructural y
capital relacional).
FUENTES
Bradley, K (1997). Intellectual Capital and the New Walth of
nation. Busines Strategy Reveiw.Vol 8. No. 1 p,p 53-62
Gusdorf. (1970).
Interdisciplinarieda, pá9.26.
Martínez,
F.; Peñalver, A. y Salamanca, J. (2005). Gestión estratégica del
conocimiento. Reunión técnica internacional sobre gestión del
conocimiento. Distrito Federal, México.
Ossa, J(2007).
Interdisciplinariedad y universidad. Facultad de Educación- Universidad de
Antioquia. Medellín, Colombia.
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